El cerebro reptiliano es la parte más primitiva de nuestro cerebro, y está formado por los ganglios basales, el tronco cerebral y el cerebelo. Su principal función es garantizar nuestra supervivencia, controlando acciones como la búsqueda de comida, el impulso sexual, las respuestas de pelea o huida, la regulación de la temperatura (frío-calor), la respiración y la presión sanguínea. Este cerebro opera de manera automática, inconsciente, involuntaria e instintiva.
Es gracias al cerebro reptiliano que, al igual que nuestros antepasados cavernícolas, respondemos ante una amenaza con reacciones instintivas. Cuando percibimos peligro, nuestros músculos se tensan y adoptamos una de las tres respuestas: